martes, 19 de julio de 2016

                            DONDE ESTUDIAR



Decidiste estudiar gastronomía un buen día de tu vida… ya sea por recomendación, vocación o elección tuya y/o de otros. Te has inculcado en este mundo y te das cuenta como es en verdad. Escuchas las arduas horas de trabajo, sacrificio y sudor que se compromete, atrás quedan todas esas fantasías que veíamos en la tele de aquellos chefs triunfantes, restaurants de moda, cocineros de matinales…
Nuestra carrera es eterna dicen, porque todos los días aprendes algo, ya sea algo que te ayude en tu profesión o la manera de ver la vida. No existe en el mundo universidad, instituto o colegio que sea capaz de entregar el título de “Chef”, aquel honor lo entrega la vida, el esfuerzo y la dedicación. El cual es plasmado en algúncontrato de trabajo donde salga Chef y sus diversos apellidos.
Vemos como esta profesión se llena día a día, las solicitudes de alumnos crecen en cada centro de educación culinaria, y muchos quienes ejercen otro rubro ven la gastronomía como su segura segunda opción.
El que te propongas ser Chef significa una promesa con tu persona, puede que te decepciones a mitad de camino pero el que se lo propone lo logra, y quien lo consigue es una persona agradecida con la vida quien le dio la oportunidad de trabajar en esta profesión donde maravillamos con nuestros cinco sentidos.
A todos aquellos, si se sienten identificados, les propongo diez consejos que les ayudará en este largo trecho de cocina. Consejos que han pasado entre generaciones y evolucionado según las tendencias actuales. Les pueden preguntar a cualquier chef, docente o profesor y les comentará lo mismo. Les hallará la razón y les recomendaran ir un paso más allá. A todos ustedes, les entregamos esta valiosa información:
***

1- Demuestra un absoluto compromiso

Tienes que comprometerte tango contigo como con tu uniforme y tu entorno. Si crees que es aburrido estar pelando, cortando y cociendo papas y zanahorias todo el día, sientes que tus superiores te mandan a hacer tareas desagradables como limpiar huesos de pollo, pelar habas o limpiar todos los rincones de la cocina. Entonces simplemente esto no es lo tuyo.
Un buen jefe debe saber la tarea de todos los individuos de quienes lo rodean, y esa persona es de seguro que pasó por un tiempo arduo de aquellos trabajos que muchos consideran que son de la chusma. Pero ten por seguro que ese jefe será capaz de demostrarte como pelar bien una papa, como tornearla y como dejar impecable una cocina, ya que la única manera de aprender bien las cosas es hacerla una y otra vez.
Si después de un turno ajetreado terminas hecho trizas, con tu uniforme lleno de aceite y manchas, despachaste más de 100 platos, habéis sacado un servicio pero se te fue criticado durante la mitad del mismo debido a los errores que cometías. Si terminas algo decepcionado y no te gusta recibir órdenes ni criticas… pues piensa una vez más si elegiste bien. Aquí se trata de mandar y ser mandado, de escuchar críticas todo el día, pero que las debes tomar con seriedad y profesionalismo. La autocritica es uno de nuestros valores fundamentales como cocineros.
Comprométete contigo, con tu profesión, tu entorno y tus superiores. Demuestra esas ganas de seguir aprendiendo y de que quieres que te enseñen más. Siempre intenta ir un paso más adelante de las potenciales órdenes que te entreguen. Se profesional, buena persona y más posibilidades se te irán abriendo.




La cocina y la dedicación a la misma son un largo, complicado y cansador camino. Si estas acostumbrado a trabajar ocho horas diarias de lunes a viernes teniendo fines de semana libres, tiempo para carretear y vagar, a pasar las festividades con tus seres queridos y a descansar todos los malditos feriados. Espero que tengas ganas de dejar todos esos beneficios ya que la cocina va a demandar una disposición tuya para trabajar horas extras o turnos completos, dejar compromisos con familiares y novio(a) o amantes, arriesgar perder el partido de futbol para hacer ese almuerzo para 200 personas, para luego prepararte en cocinar la cena para los clientes de navidad y el desayuno de año nuevo. Todo eso con cuatro míseras horas de sueño diarias que deberás acostumbrar.
No digo que así será siempre, pero tendrás que asumirlo. Depende de ti el administrar tu responsabilidad con tu trabajo y tu entorno de amistades. Pero piensa que deberás dejar aquellas actividades que mucho gustabas en realizar antes de haber elegido entrar al mundo de la cocina.




                             ESTUDIAR GASTRONOMÍA






El boom mediático y el aura de glamur generados alrededor de los cocineros en todo el mundo han incentivado a los jóvenes a ver la gastronomía como una opción profesional.
Sin embargo, cuando salen al mercado laboral se encuentran con una realidad (común a muchas carreras): entender que su formación es solo el primer escalón de una carrera que implica largas horas de trabajo, en muchos casos salarios bajos, años de práctica y más estudio para llegar a un excelente nivel.

Según Juanita Pabón, directora académica de la Escuela de Cocina Verde Oliva, que en 10 años de funcionamiento ha graduado 650 técnicos laborales, “la principal debilidad de los estudiantes es que una vez terminan creen que tienen el mundo en sus manos y van a salir como chefs ejecutivos. Les cuesta comprender que deben empezar de abajo, como los grandes cocineros”.
Sebastián Galavis, de 20 años, egresado del Sena y quien actualmente recorre el país con el programa de fomento del consumo de panela, con Fedepanela, considera que esta situación se debe, en parte, a que los medios de comunicación les venden a los muchachos una cocina de fantasía.
“Ven los programas del Canal Gourmet y se enamoran de eso; empiezan a estudiar con la idea de que la cocina es un mundo fantástico. Los que entramos sabiendo lo que es, continuamos; pero los que no se dan cuenta de lo que implica renuncian”, dice. Y cuenta que con él entraron 33 estudiantes, se graduaron 30 y solo tres de ellos están en el sector; el resto trabaja en call centers o cambiaron de carrera.
“La mayoría dice ‘yo quiero estudiar para chef’, y eso no existe –aclara Wilson Arturo Cáceres, coordinador del Programa de Gastronomía de la Unab, en Bucaramanga–. Ellos salen como cocineros o gastrónomos y llegan a ese cargo a través del trabajo. Antes tienen que capacitarse, acumular experiencia y hacer todo el ciclo de labores: cocina fría, caliente, plancha, jefe de partida, sous chef y chef”.
La Unab, que dice tener al 70 por ciento de los egresados laborando en su especialidad, decidió contactar directamente a las empresas y desarrollar con ellas un programa que les permitiera a los jóvenes rotar por todas las áreas de la cocina y acercarlos a lo que realmente encontrarán al graduarse.
¿Cocina o gastronomía?
Sebastián Galavis considera, como estudiante, que las instituciones tampoco explican claramente de qué se trata el programa hasta que están adentro: “No debería ser así. Cuanta más conciencia se les genere, más jóvenes llevarán su carrera al siguiente nivel”.
Desde el Programa Profesional de Gastronomía de la Universidad de La Sabana, Álvaro Ibáñez, su director, acepta que sí existe esta desinformación y se debe en parte a que no se diferencia entre el estudio de las artes culinarias o cocina, es decir, el aprendizaje de las técnicas, y la gastronomía, que, además de las técnicas, incluye el rol que juega la cocina en la sociedad, en lo antropológico, sociológico, en la cultura y la ciencia y la tecnología.
“La desinformación parte desde el colegio –dice Ibáñez–, que no contempla en su orientación profesional la cocina-gastronomía porque es una carrera muy nueva. Además, el mercadeo de las academias confunde al estudiante; hablan de artes culinarias como gastronomía”.
Enfatiza en que no se trata de que un tipo de estudio sea mejor o no que otro, sino que sus objetivos son distintos. “Al final, todos arrancan en lo mismo: tanto un profesional como un técnico, como se dice en el gremio, ‘entran pelando papas’. Aunque uno esperaría que con más herramientas ascendieran más rápido a esos altos cargos. Otra diferencia es que un profesional puede seguir de inmediato maestrías que le permiten aspirar a mejores condiciones de trabajo”, asegura.
Esta situación ha llevado a que algunas instituciones estén empezando a cambiar los nombres de sus programas para adaptarlos a lo que realmente ofrecen, e incluso a dejar claro el título, las competencias adquiridas y el tipo de educación que imparten (no formal o educación superior técnica, tecnológica o profesional).
Para mejorar
Juan Manuel Osorio, director académico de la Escuela de Hostelería Bilbao Colombia, franquicia de la del País Vasco, admite que a veces los muchachos que eligen este arte lo hacen por hobby o por salir del paso.
“Cuando están aquí se dan cuenta de que tiene tanta o más exigencia que otros programas tradicionales. Hoy la deserción ha ido disminuyendo. Cuando se iniciaron las carreras (hace poco más de una década) era muy alta”.
Juan Carlos Franco, director del programa tecnológico de Gastronomía y Gestión de Restaurantes de LaSalle College International, con un 85 por ciento de egresados en Colombia y el 99 por ciento de los que viven en el exterior trabajando en cocina, piensa que “están saliendo muchos egresados con una formación muy básica; hay una especie de saturación y les pagan el salario mínimo porque hay muchos y saben lo básico”.
Esta situación, según Juan Manuel Osorio, se debe también a que “se están buscando muchachos muy jóvenes para darles cargos de dirección para bajar el costo de la nómina. El sector productivo debe entender que un cocinero en pasantías está aprendiendo, y no se le pueden dar cargos de dirección porque lo queman”.
“Hay excepciones”, dice Juanita Pabón. Aunque recalca que, en general, no se les da a los cocineros el reconocimiento e importancia que deberían tener: “Los establecimientos los ven como una amenaza y no como la oportunidad de aprovechar sus conocimientos frescos y actuales en muchos temas; no se les paga lo que se merecen; en pocos lugares les dan auxilio de transporte y almuerzo de personal”.
Osorio agrega que existe mucha informalidad en el sector, lo que hace que en algunos establecimientos los salarios sean muy bajos. “Por ejemplo, son pocos los sitios con buen salario para el sommelier (actividad que hace parte del servicio a la mesa), escogen personal con algún conocimiento, pero que no son profesionales, para ahorrarse algún dinero”.
Quienes no desean vivir bajo estas condiciones o tienen los medios económicos se arriesgan con el emprendimiento, con resultados inciertos debido, en parte, a la falta de conocimientos sobre cómo funciona el mercado, e incluso sobre las normas que rigen su apertura.
‘No hay cifras del sector’
Leonardo Calvo, asesor de Acodrés y consultor gastronómico de Bleu, firma dedicada al montaje y asesoría de proyectos del sector restaurador, comenta que en su trabajo ha percibido que cuando salen a montar un restaurante lo hacen con una percepción propia de lo que el mercado está demandando; no hay quién les brinde orientación sobre el tema.
“No se les dan las herramientas suficientes para que este conocimiento se pueda aplicar en el mercado colombiano, debido en gran parte a que en el país no hay cifras del segmento, la gente no tiene cómo saber la manera de aplicar sus conocimientos”.
Le sucedió a Felipe Fandiño, cocinero graduado en una de las primeras promociones de escuelas privadas. Terminó, se especializó en Master Cuisine en el Cordon Bleu de Lima y regresó a montar su restaurante, TasTar.
“Me faltaron experiencia laboral y conocimientos administrativos, pero salimos adelante”. Finalmente lo vendió y decidió seguir estudiando. Pasó por el concurso Cocineros al Límite, trabajó en las cocinas de los Rausch y, a punta de constancia, logró pasantías de un mes en el segundo Mejor Restaurante del Mundo, El Celler de Can Roca, de España.
Es una vocación
Hoy aconseja: “Si le están invirtiendo dos años a una carrera, mi consejo es que, si no estudian el tiempo de un programa profesional, inviertan ese dinero en su trabajo, que guarden y puedan ‘regalarse’ para experimentar en los restaurantes, darse la posibilidad de estar con grandes cocineros de toda la vida, de una forma que es mucho más fácil. Trabajen y no piensen primero en la plata, pues ser cocinero es como ser músico: una vocación. Viajen para entender el mundo gastronómico; y cuando ya tengan un concepto de vida y de cocina, exijan”.
Álvaro Ibáñez considera que “es mejor primero aprender con la plata ajena y, si ya se decidieron por el montaje de un negocio propio, buscar la asesoría pertinente”.
Mientras que para Alejandro Manrique, director del Instituto Superior Mariano Moreno, es muy importante que los estudiantes puedan contar con programas de profundización, “ya que los acerca más a las diferentes cocinas del mundo, les amplía los horizontes de las posibilidades que tiene la cocina, les presenta alternativas variadas de lo que se puede lograr y además les permite acceder a mejores niveles laborales”.
Fandiño lo entendió así. Volvió a emplearse, es el chef ejecutivo del restaurante Mi Cocina, de la Academia de Cocina Verde Oliva, y asegura: “Aquí me ofrecen el derecho a investigar y a desarrollar creatividad; eso ningún trabajo me lo da, y lo mejor es que lo estoy haciendo con plata de otros. Es un trabajo que me llena de mucha satisfacción”.
Academia, logros y retos
Hace una década cuando se iniciaron los programas de cocina en escuelas privadas no había personal capacitado en docencia culinaria ni estudiantes, puesto que era una opción poco convencional. Juanita Pabón recuerda "hace 10 años teníamos 12 estudiantes en nuestra escuela, nuestro PEI copiaba modelos internacionales y nuestros profesores eran empíricos en docencia gastronómica".
Hoy la situación es diferente, la oferta abarca desde programas técnicos laborales hasta la carrera profesional e instituciones reconocidas internacionalmente como Gato Dumas y Mariano Moreno, ambas de Argentina, y más recientemente la Hostelería Bilbao de España ya tienen sedes en el país, se cuenta con cocineros capacitados en enseñanza, programas para formar docentes en cocina, vienen profesionales extranjeros a trabajar a Colombia y se vienen desarrollando PEI que evolucionan de acuerdo con las necesidades del mercado nacional.
"Hemos crecido mucho en varios aspectos: en cuanto al conocimiento de la técnica y las técnicas aplicadas. En Bogotá se puede hablar de que en los restaurantes ya manejan un lenguaje profesional, un conocimiento básico y técnico que es lo que se necesita", asegura Juan Carlos Franco. También agrega que se debe reforzar el tema de la ética. "Tiene que ser el centro de la gastronomía porque manejamos salud pública".
Juan Manuel Osorio resalta la diversificación de los programas, los estudios para sommelier y el servicio de alimentos y bebidas entre otros, así como la oportunidad de doble titulación que ofrecen algunas instituciones
Para Alejandro Manrique "aún falta lograr un total reconocimiento y aceptación social de la importancia que reviste la educación gastronómica en el país, que sea verdaderamente considerada como una opción de vida. También considero que todavía falta elevar más el nivel académico de nuestras instituciones por lo menos hasta llegar al nivel internacional de los países considerados potencias gastronómicas.
Con estos objetivos se formó la Asociación Colombiana de Instituciones para la Educación y la Cultura Gastronómica, liderado por escuelas como Mariano Moreno, Gato Dumas. Verde Oliva, Hostelería Bilbao, Lasalle College, Guillermo Sánchez con su escuela de servicios y la Academia Colombiana de Gastronomía, cuya labor estará enfocada en unir las instituciones para trabajar en la profesionalización de los programas, respaldar proyectos a nivel nacional en pro de la gastronomía y tener una mayor interlocución con los distintos ministerios relacionados con el sector.
               

jueves, 14 de julio de 2016

LA VIDA DEL CHEF LUIS ARANDA

LUIS ARANDA


 
Hoy en día me encuentro con una alarmante “moda” de estudiar gastronomía. Miles y miles de jóvenes ingresan a las universidades y escuelas que cuentan con esta carrera, impulsados por la explosión mediática enfocada en este rubro.
Maestros internacionales como Ferran Adrià, Gordon Ramsay, Mikel Alonso y Sumito Estévez, a la par de los mexicanos Enrique Olvera, Edgar Núñez, José Ramón Castillo, Aquiles Chávez, Paulina Abascal y muchos otros, se han convertido en el ejemplo a seguir de muchos aspirantes que sueñan con tener el éxito y difusión que cualquiera de ellos tiene.
De hecho, siempre que me piden consejos acerca si deberían estudiar o no esta carrera, siempre les digo que lo mejor es iniciar con un curso corto y básico. Y luego de probar el ambiente, contexto y requerimientos, que decidan. Créanme que muchos han terminado por cambiar de opinión y estudiar ingeniería, derecho y demás…
Pero las escuelas, con el afán de obtener más y más matrícula, que significa ingresos monetarios a sus arcas, han caído en el error que se ha cometido históricamente con las carreras de moda (comunicación en los 90’s, arquitectura en los 80’s, etc.)
Dicho error es no tener un filtro: tan fácil como invitar a los aspirantes a cursar un diplomado o curso introductor previo, para que los muchachos identifiquen si verdaderamente es esta carrera la que los apasiona o no.
Hoy nos vemos invadidos de estudiantes que en las redes sociales presumen “estudiando para chef” ó “¡ya casi soy chef, sólo me faltan 2 materias!”. Es como decir que están estudiando para ser director de empresas…
Otro gran error de quienes imparten esta carrera: no enseñar la diferencia entre ser cocinero, chef y licenciado en gastronomía.
Licenciado en gastronomía es aquél quien ha concluido y acreditado satisfactoriamente el programa de estudios de una licenciatura, incluyendo prácticas y exámenes que adecuadamente se han programado. Cocinero es aquella persona que cocina por oficio y/o profesión. Chef significa en francés “jefe”, chef de cuisine, “jefe de cocina”.
En la década de 1930, Auguste Escoffier clasificó al personal de cocina en la  brigade de cuisine. Ésta asigna las responsabilidades y obligaciones de cada título, es decir, creó una jerarquía definida en la cocina. Un breve resumen de esta cadena sería el siguiente:
  • Chef de cuisine (jefe de cocina): Responsable del manejo general de toda la cocina. Supervisa al personal, crea menús y recetas nuevas con la ayuda del gerente del restaurante, hace las compras de alimentos, entrena a los aprendices, supervisa que se mantenga un ambiente higiénico para la preparación de los alimentos
  • Sous-chef de cuisine (subjefe de cocina): recibe órdenes directas del chef de cuisine para coordinar el manejo de la cocina y sirve como auxiliar del chef de cuisine si éste se ausenta
  • Chef de partie (jefe de estación/área): Partie se refiere a un grupo de personas designadas a una estación o área especifica. El chef de partie es responsable de toda su estación y responde al sous-chef de cuisine
  • Cuisinier (cocinero): posición independiente, usualmente prepara cosas específicas según el área o estación donde se encuentre. Responde al chef de partie
  • Apprenti (aprendiz): estudiantes/practicantes, creo que no tengo que explicar mucho que es lo que hacen
Conozco infinidad de licenciados en gastronomía, incluso con mención honorífica, que nunca han pasado desous-chef o subjefe. Igualmente conozco grandes chefs que dirigen exitosamente alguna cocina o conjunto de cocinas, tocando el tema de la administración de inventarios, servicio al cliente, recursos humanos y, lo más importante, la cocina con calidad, sabores, aromas y un laaaargo etcétera. Muchos de estos chefs nunca cursaron una carrera universitaria.
No hace mucho nos reímos hasta el cansancio Miguel García, el chef de La Barraca Valenciana, y yo cuando me platicó que en cierta situación le preguntaron a qué se dedicaba, y al responder “cocinero” lo vieron con cara de “pobre, ¿tan mal le va?”.
No pretendo desilusionar a nadie, ni quitarle la intención a ninguno de ustedes, simplemente los invito a utilizar adecuadamente los términos. Estudiantes: pidan a sus maestros que les enseñen estos términoscorrectamente.
Cito a mi querido amigo Claudio Poblete: “Ya que acabo de salir de una tienda de plomería, soy plomero; con eso de que todo el que escribe es periodista y todo el que cocina es chef…”. Lo dice con toda la razón y autoridad.
En resumidas cuentas, un chef, antes que cualquier cosa, cuenta con verdadera vocación, pasión, imaginación y un talento nato para convertir cualquier ingrediente o varios en un manjar; con licenciatura, diplomados o ninguno de ellos.
Como verán, para ser chef no se estudia, ese título se gana en los fogones y quebrándose el lomo. Nadie me dejará mentir, la verdadera cocina es una muy buena friega… así que síganle dando, igual y algunos sí se hacen chef de cuisine.
Yo soy Luis Aranda y me pueden contactar por Facebook: “Luis Aranda Chef a Domicilio”; o por Twitter como @ChefLuisAranda.
¡Hasta la próxima!

COCINERO

COCINERO 

Un chef es una persona profesionalmente capacitado, calificado que es competente en todos los aspectos de la preparación de alimentos de una cocina particular. La palabra "chef" se deriva (y acortó) desde el término jefe de cocina (pronunciación francesa: [ʃɛf.də.kɥi.zin]), el director o jefe de cocina. Los chefs pueden recibir tanto la formación formal de una institución, así como el momento de servir como aprendiz en virtud de un chef experimentado. Existen diferentes términos que usan la palabra chef en sus títulos, y se ocupan de áreas específicas de la preparación de alimentos, tales como el Sous-chef que actúa como el segundo al mando en una cocina, o el jefe de partida que se encarga de una específica área de producción. El sistema de Brigada es un sistema de jerarquía que se encuentra en los restaurantes y hoteles que emplean amplia plantilla, muchos de los cuales utilizan la palabra chef en sus títulos. Debajo de los chefs son los ayudantes de cocina. uniforme estándar de un cocinero para un chef incluye un sombrero llamado una toca, corbata, chaqueta cruzada, delantal y zapatos con acero o puntera de plastico.
Escuela de cocina en Oxford
Se denomina cocinero1 profesional a la persona que cocina por oficio y profesión. Las funciones en la cocina están categorizadas, en función de los conocimientos y las especialidades de cada uno de los tipos de cocinero.
  • El chef ejecutivo2 es aquel que tiene un conocimiento extenso y experiencia dentro del sector y se encarga de crear e innovar platos que sus cocineros reproducirán, además de coordinarlos.
  • El chef pastelero3 posee conocimiento experto en su área, planea y desarrolla junto con sus asistentes el menú de postres, pastelería4 y panadería.
  • El sous chef es el asistente del chef ejecutivo.
  • El garde manger es el supervisor de las comidas frías.
  • El segundo cocinero tiene una combinación de funciones y es asistido por los cocineros de partidas (estos serán definidos según la complejidad de la cocina).
  • El cocinero de órdenes cortas y de grill parrilla
  • El chef panadero, subordinado al chef pastelero.
  • El cocinero ayudante se halla en una posición de aprendizaje y es asignado a varias estaciones y partidas.
El chef debe ser un experto en cocina y conocer con propiedad los productos, la administración, la contabilidad, el derecho, la nutrición, laenología, los costeos, la química, la historia y la geografía (estos últimos dos para poder conocer mejor los productos y saber cómo utilizarlos adecuadamente), entre otros muchos elementos. Además, debe ser capaz de liderar a su brigada (término acuñado por el célebre cocinero francés Auguste Escoffier, que hace referencia a un equipo de personas bajo sus órdenes) y mantener siempre un control e higiene excelsos, para brindar un servicio de calidad al comensal.
En un restaurante u hotel, el chef es el designado a cargo de la cocina. Tiene a su cargo a una serie de personas que se desarrollan en diversas áreas dentro de la cocina en la preparación de platillos por separado; al unificarlos, el resultado final es lo que se le entregará al comensal.

PREPARACIONES

        UN CHEF




Cada vez que viene mi padre a comer a casa, me dice que aprende algo nuevo en la cocina, algún pequeño truco o consejo aparentemente tonto, pero que le ayuda luego mucho en casa. Lo curioso es que a mi me ocurre lo mismo cuando voy a la suya y le cotilleo mientras cocina, así que he intentado reunir toda esa mini sabiduría en estos 33 consejos para ser mejor cocinero (si cabe).
Algunos os parecerán consejos tontos y otros os resultarán obvios, pero estoy seguro que encontraréis unos cuantos que os parecerán reveladores, y con eso me doy por satisfecho. Además, como no soy omnisciente, estoy convencido de que vosotros tendréis muchos más que aportar en los comentarios. ¡Ah! Y no están por orden de importancia, sino según me han ido viniendo a la mente.

1. Afila tus cuchillos

Porque no hay nada más odioso (y peligroso) que intentar cortar con cuchillos sin afilar. Así que agénciate de un buen afilador o, mejor aún, haz que los afile un profesional de cuando en cuando. Ya verás qué maravilla.

2. Utiliza siempre aceite de oliva virgen extra

Consejos de cocina 2
Porque por la diferencia de precio, obtienes un aceite de una calidad muy superior, que resiste mejor las temperaturas y el paso del tiempo, es más sano y, vaya, está mucho más bueno y sabroso. Y ya si es de nueva cosecha, ni te cuento.

3. Compra sal de calidad

Escatimar en la sal no tiene sentido. Incluso la más cara de las sales tiene un impacto ínfimo en el coste de una comida, y anda que no cambia una ensalada, unas tostadas o un trozo de carne con una sal en escamas de calidad.

4. Congela el pan ya cortado en rebanadas

Y así podrás descongelar la cantidad justa que quiera y directamente en la tostadora.No hay nada como una buena tostada de pan por la mañana sin tener que bajar a comprar el pan o tener que descongelar una barra entera.

5. Despeja tu banco de cocina

Sin querer, tendemos a acumular cosas sobre la encimera. Botes, tostadoras, microondas, máquinas de café, picadoras, batidoras... tenemos tantas cosas en la cocina que acabamos teniendo que pelar y cortar patatas en un rincón. Despeja tu cocina, guarda todo lo que no uses a diario y trabajarás mucho más a gusto.

6. Ten una (buena) sartén solo para las tortillas de patata

Salvo que te gusten que se peguen o directamente no prepares nunca tortillas, este es mi consejo: una buena sartén única y exclusivamente para la tortilla de patata. Incluso me atrevería a decir que no la friegues, y simplemente la limpies con un poco de papel de cocina. Mano de santo.

7. Aliña tus ensaladas en orden

Primero la sal, luego el vinagre y finalmente el aceite. Si empezamos por el aceite, este creará una película alrededor de la lechuga e impedirá que la sal y el vinagre hagan bien su función.

8. Al hacer pasta, espera a echar la sal hasta que el agua empiece a hervir

El agua con sal tiene un mayor punto de ebullición y un mayor calor específico, por lo que tardará más y gastará más energía para calentarla que si la añadimos cuando rompa a hervir.

9. Guarda caldo de pollo y pescado en cubiteras

Estas pequeñas dosis son perfectas para darle un golpe de sabor a todo tipo de salsas y cremas sin tener que preparar un caldo ex profeso.

10. Al hacer caldo, haz de más

Arroz A Banda 1 1Así podrás guardarlo para futuros usos, como el mencionado en el paso anterior, o para hacer ricos platos como fideuá, arroz al horno, arroz a banda... y un montón más de arroces.

11. Al hacer arroz blanco, siempre que sobre

El arroz blanco se puede guardar en la nevera varios días y utilizarse para darle vida a ensaladas, verduras al wok, acompañar carnes y pescados...

12. Ten siempre papel de hornear

Para el horno, es mejor que el papel de aluminio en muchos casos, tanto para postres como para recetas saladas. Es muchísimo más resistente (no se rompe ni desgarra) y no se pega nunca, perfecto para carnes, pescados y verduras.

13. Planta tu pequeño huerto urbano con hierbas aromáticas

Hierbabuena, albahaca, romero, perejil, cebollino... unas cuantas macetas en una ventana soleada forman un huerto urbano que te garantiza un suministro constante dedeliciosas hierbas aromáticas que darán vida a todos tus platos
14. Prueba a añadir hierbas aromáticas a la ensalada

Te sorprenderá cómo cambia una sencilla ensalada con un poco de hierbabuena, cebollino y albahaca fresca.